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La Coctelera

30 Abril 2009

Nieta querida de mi corazó Uritorco: es que lo he escalado tantas veces que el corazón se me ha hecho cerro. Hace un mes que estoy en Capilla del Monte. Te digo que es lo mejor de las sierras de Córdoba. Hay avistajes de platos voladores y campamentos nocturnos para enfocar nuestro kundalini. Me hice tirar de todo. Las cartas, el tarot egipcio, las runas, el i ching, el cuerito. Todo acá es artesanal. O sea, está hecho por gente de carne y hueso. Hay talleres para cada gusto. Me anoté en treinta y ocho. En Danzaterapia salimos por las calle principal, esa que tiene techo, zangoloteándonos como adolescentes. Bueno, todos son adolescentes. Menos yo. Pero la new age es ciega. Como la justicia. También me anoté en un taller sobre Terapia de la risa. ¿Te acordás de ese aparatito, el JAJATACK, que le apretabas el botoncito y se escuchaba una carcajada contagiosa?. Bueno, estuve como un jajatack por tres días seguidos. Tengo salud para regalar. Me duele la mandíbula, eso sí y tengo que ajustarme la prótesis dental porque me baila. Por eso a tu mamá siempre le duele la cabeza. Nunca se ríe. No es que quiera hacerte huérfana pero esta mujer va a morir joven. Bueno, tiene 55 años. Ya perdió esa oportunidad. Morir va a morir. Pero joven, ya no. Siempre desaprovechando las oportunidades que una y otra vez le da la vida.

Bueno, nietita querida, enviame las cartas al hotel de Capilla. Estaré aquí un par de meses más. Ah! Aún me queda la terapia colónica, esa que te sacan hasta bichos vivos de los intestinos. A mí no sé qué me da!. Si están ahí, se deben estar escondiendo de algo. No voy a matar a las criaturas (1). Ya no estoy para eso. Vos sabés bien que no puedo matar ni un mosquito tse tse. Mucho menos a mis propios parásitos.

Tu mamá está convencida de que andás de aquí para allá, arriba de un boeing 747. Te cree en París. Y pensar que estás a diez cuadras de la casa. Bueno, te dejo. Se me está desacomodando el kundalini. O lo que sea. Ah! Vos que tenés tanta inventiva, buscá el modo de que le llegue una postal tuya de Europa. Tu madre no es ninguna abombada, corazón.

  • NOTA DE LA ABUELA
  • (1) Aún se discute sobre si se puede considerar a los parásitos como sujetos de derecho y si la limpieza de colon no es en realidad un aborto.

27 Abril 2009

-¿Nos tomas una foto?

-Pse.

 

Mi hermana mayor y su novio tenían ya veinte álbumes de fotografías en las que sólo aparecían ellos.

De fondo, el jardín de casa, los potus del living, los calzones gigantezcos de mamá secándose al sol, la puerta despintada de la cochera,  la leyenda "viva el papo" pintada en la puerta de la cochera, papá lavando el coche, mamá tendiendo la ropa, papá subiéndose al coche, mamá barriendo la vereda, papá encendiendo el  coche, mamá sacando la telarañas de la galería, papá  yéndose en su coche, yo saliendo del gallinero, yo entrando en el gallinero, mamá corriéndome a escobazos, yo arriba del gallinero, mamá extenuada,  yo asomada por la ventana del gallinero, papá volviendo a casa, mi hermana menor comiendo arroz inflado, mi hermana menor vomitando arroz inflado, mamá limpiando el vómito, el coche de papá sin papá, papá perdido dentro de su propia casa, mamá sin tiempo que perder.

De fondo, la familia haciendo metástasis.

Sin haber salido nunca de casa, yo era la más mundana. Puse un afiche de Cancún que conseguí en una agencia de viajes, hicimos dos margaritas con jugo de pomelo y mi hermana y su novio tuvieron una foto de viaje.

Fue entonces que, por primera vez, me di cuenta del encantamiento. Esas sonrisas, ese grado de felicidad, en menos de un segundo se desintegraron. Después del clic, todo desapareció. Y las sonrisas fueron tedio. Y la felicidad, efímera. Como un fogonazo, sonrisas de magnesio. Flores de un día. Como las del mal. Pero sin spleen.

Y después del después del clic, la cruda realidad pisoteando las miguitas del sueño.


-Alguien vio unas copas de la vitrina que NO ESTAAAAAAN?!?!?!?!?!


La realidad materna. La realidad sin gratinar. Aquello de que el camino más largo comienza dando un paso no es tan cierto cuando para dar ese paso hay que superar la valla que nos dio la teta.


-Pero qué están haciendo ustedes tres.....!!!!! Estas son ideas tuyas, chinita de mierda ,camandulera!. (yo) Me vuelven a sacar una copa y les tiro la vitrina por la cabeza!... termínenla con el juego de la copa... cosa seria, che... miren que creer que los espíritus hablan por la copa.... POR MI COPA!!..... nada.... eso tienen en la cabeza....NADAAA!”.


Para ella Cancún era el más allá y el brindis de folleto, una invocación. Veía cosas que nadie más advertía. Lo que estaba claro era que todo lo que quería en esta vida estaba en esa vitrina estilo chippendale. Y estaba dispuesta a ofrendarlo si se lo profanábamos.

Hoy, que mamá ya es un río de Manrique, la vitrina sigue en la familia. Una y mil veces quisimos venderla. Una y mil veces, destinos trágicos tuvieron sus posibles compradores. A una amiga, la hermana se le enfermó de cáncer. A un anticuario, le robaron seis veces seguidas. El gerente de un banco se dedicó a la política y lo perdió todo. Y una maestra jardinera fue sorprendida sacándose fotos muy calientes con su novio en la salita de niños de tres años.

La peor historia fue la del tendero (el de mi barrio , no mi entrañable amigo de Lamira) que tuvo un brote e hizo rodar como neumáticos las ormas de queso gruyere  por la calle y los vecinos se abalanzaron sobre ellos. Algunos fueron arrollados. Otros perdieron sus relojes y alguno hasta un hijo.

Con esto quedó demostrado que no sólo nos reencarnamos en seres vivos sino en cosas. Mamá está en la vitrina Chippendale (1) la que aún no hemos podido vender a pesar de nuestros esfuerzos. Y en todas sus copas. Con eso se aseguró que tuviéramos línea directa con ella, en el caso de jugar a la copa. ¡Ouija! ¡Canejo!

 

  • NOTA DE LA ABUELA
  • (1) A buena hora me entero! La vitrina chippendale la tengo yo. Ahora ya no sé si limpiarla o pelearme con ella.

20 Abril 2009

Hija querida. Sabés que tu madre te espera siempre. Salvo los sábados cuando tengo reunión en la Legión de María (1). Esta nube que se interpone entre las dos, tarde o temprano será lluvia y toda el agua desembocará en el olvido. Cuidate. Sé que estás cruzando mucho el océano Atlántico, que si bien nunca tuviste los pies sobre la tierra, desde que sos auxiliar de a bordo, tampoco los brazos y el torso, que no hay un kiosco de revistas cerca de tu casa y que ya no lees el diario “Crónica”(2).

Por mi parte te cuento que quiero hacerme una limpieza de colon, que tu padre se ha comprado un coche descompuesto y que tengo en el garaje un motor inmóvil, que a tu hermana se le ha dado por decirme aristotélica desde que estudia en la facu y tengo miedo de que se esté drogando (¿vos sabés algo de eso?), que ya no cocino más los sábados y domingos y próximamente tampoco los lunes y martes. Tratá de visitarnos un miercoles o un jueves. Digo, si venís con hambre.

Tu abuela me hace la vida imposible y dice que es mi culpa que vos te hayas ido. Bueno, yo te eché. Pero esperaba que te dieras vuelta y me miraras con los ojos llenos de disculpas. Pero no, hija, no te diste vuelta. Dice tu abuela que tu cuello sólo gira 35º. Y es una duda que me atraviesa el corazón y me mata y siento que me desprendo de mi cuerpo y mi espíritu va y viene por la habitación como pancho por su casa. Hija, ¿no te diste vuelta porque estabas contracturada o porque no querías ver a tu madre?. La verdad. Sólo quiero la verdad.

Hay vida después de la muerte pero espero que me contestes ahora.

Te quiere hasta el dolor crónico...

tu madre.


  • NOTA DE LA ABUELA
  • (1) La Legión de María era una célula para-religiosa de madres dispuestas a marchar al frente. Al frente de la parroquia a captar legionarios. Por aquellas épocas, los peatones eran en su mayoría laicos y se cruzaban de vereda. De allí que en el barrio se recuerda aquel acontecimiento como Las Cruzadas.
  • (2) Dejó de leer ese maravilloso pasquín sensacionalista argentino cuando comenzó sus vuelos transoceánicos y lo cambió por "Le canarde", de París.


6 Abril 2009

Nunca salí a recorrer el mundo, por lo que no soy mucho más que una pelotuda. Lejos de sentirme un fiasco, reivindico la extrema pureza de mi pelotudez. No soy ni muy honesta, ni muy confiable ni muy buena amiga. Ni siquiera soy una buena vecina. Lo que puedo asegurar es que soy una buena pelotuda. He abierto tiendas de variados rubros. Todas exitosas. A todas las fui cerrando en pleno apogeo. He vendido coches en estado perfecto para comprarme otros en estado calamitoso. Me estoy haciendo una casita en la punta empinada de la montaña más puntiaguda cuando estoy a una altura de mi vida en la que tengo que cuidarme de no caer y pulverizarme los huesos y terminar caminando apoyada en una mesita de televisor. Me dejé el pelo largo cuando me llené de canas y ahora parezco mi madre. Haga lo que haga, la pelotuda no puede escaparle al destino.

En mi adolescencia, yo pensaba que salir al mundo me cambiaría el destino. Pero nunca pude alejarme demasiado de María y de la Negra.

-Que estás queeeeeee…?!?!?!?!?!?!

-Bueno, che…. Es sólo un atraso….

Cuando María me abandonó por un frasco de tetosterona, estuve un año hasta reponerme. Y ahora, una yunta de espermatozoides se disputaban su óvulo. Nuestra amistad estaba cercada de hormonas y células ajenas a nuestra idiosincrasia.

-Al lado de la vieja Medina, hay una señora que te lo saca. Mi hermana fue y todavía está viva. Yo te acompaño.

-Que me saque qué?… yo lo quiero tener…

Yo también quiero tener muchas cosas pero en la vida hay que aprender a renunciar a lo material, Mary.

-También me voy a separar.

Ah,! Bueno, bueno! A ver esa pancita! Yo te lo cuido cuando vayas a trabajar. No te agachés, María. A esa vieja de mierda que opera habría que hacerle una denuncia. Qué nombre vamos a ponerle? Te parece que ya le vamos buscando un lugar en la escuela? No lo bauticemos. Dejemos que elija cuando sea grande y….

-Ah…!mirá vos, María, se te juntó todo!

El bebé de María tuvo tres madres, y ningún padre en una época en la que hablar de estas cosas era homicidio en primer grado. Al separarse fue a vivir con un felicísimo don Frentidorso .Y si bien la negra le enseñó a manejar, jugar al metegol y karate, la figura masculina era aquel hombre callado, de ojos saltones, intoxicado de silencio y de bondad. Tanta felicidad le hizo estallar el corazón, por lo que María, la negra y yo pasamos a ser la tríada para aquel bebe huérfano de abuelo. Si a eso le agregamos a mi abuela, a Adelia, a mamá y a la de la negra monitoreando todo, aquel niño contaba con siete mujeres las veinticuatro horas del día. Hoy el bebé es un tipo grande, hétero y no nos toma demasiado en serio como hace cualquier hijo.

Al final, la que más se acercó a la felicidad es la negra. Después de Carol, tuvo varias parejas hasta que finalmente conoció a Deli, una especie de marinero senegalés delicado y atento, con cierto parecido a Rocío Durcal. Como ella venía de otro barrio, siempre terminaba la frase así:

“Dónde se pueden comprar por aquí frutas. Es que soy nueva y no conozco...”

“Por allá llego a la despensa, es que soy nueva y no…”

Por eso, le decíamos Nueva Deli. Nueva Deli y la Negra abrieron en el barrio una guarderia. Mi barrio era una mezcla de ignorancia y oportunismo. Todos los niños hasta tres años eran dejados por sus madres al cuidado de dos lesbianas asumidas durante casi todo el día. Jamás se escuchó algún comentario en el barrio acerca de eso. Y los niños llovían. Llegaron a tener ciento veinte. Venían de barrios vecinos. Terminaron comprándose la casa que alquilaban. La negra hasta se dio el gusto de hacerce a medida un traje carísimo en Casa Muñoz. Yo? Ya sembraba las bases de mi futuro. Abrí una librería. Como  estudiaba, María solaenelmundoconunniño la regenteaba. Eramos socias. Fue un éxito. Y se la dejé.

-No, Marty, Esto es tuyo.

-María, si es mío es tuyo. Firmá acá. No me voy hasta que lo hagas.

Yo no tenía un peso. Estudiaba todo el día y estaba en la etapa de rechazar la ayuda económica materna. Para que nadie viera mi extrema pobreza, inventé una beca de estudios. Y me fui.

Antes, la vida me dio vuelta la cara de un cachetazo. O fue mamá.

 

Nota de la Abuela:

Fue mamá.

4 Diciembre 2008

Yo tenía veinte años. Trabajaba en una agencia de viajes y me pagaba mis gastos. Además, había madurado de golpe al usar botas negras hasta la rodilla.

Pero aún no fumaba delante de mamá. Ni tampoco detrás. Periscópica, giraba 180º y siempre me sorprendía, y no le dije hasta que terminé la carrera de auxiliar de a bordo de que jamás fui a la Facultad de Medicina como ella creía y soñaba.

Lejos de perder la calma, el día en que se enteró no dijo nada. Sólo me miró. Como un buque de pesca finlandés a un cardumen de atunes. Y supe que tenía los minutos contados en la marea familiar. Antes de ser arponeada, preparé mis valijas y me fui a vivir a la casa de una compañera de trabajo.

 

Me despedí de todo aquello que me rompía el corazón dejar. María. La negra. El gallinero. Pero supe que lo que yo era, lo que sabía, todo lo aprendido se lo debía a ese mágico lugar. Y a mis fabulosas amigas Y me tomé el bus sin mirar atrás. No porque no quisiera. A diferencia de mamá, jamás pude girar más de 35º la cabeza. Y me quedé sin la última imagen para mi memoria. Será por eso que no tengo últimas imágenes de nada. Toda mi vida he vivido contracturada.

 

La agencia de viajes en la que trabajaba se llamaba TORTITOURS. Lo juro.

Las dueñas eran dos hermanas. Las hermanas Torti. Las empleadas, cuatro. Todas mujeres. Por el nombre de la empresa, muchos entendieron que éramos lesbianas y organizábamos tours de tortas. Eso alejó a todo el mercado familiar y nos acercó al mundo gay. Las Torti hicieron una fortuna (*).

 

Ninguna agencia vendió tantos viajes y tours por el mundo. Hasta venían de otras provincias y de países vecinos como Chile, Perú, Uruguay y Paraguay. Hoy son comunes los tours gay y Argentina está entre los cinco destinos más solicitados. Pero en aquella época había que tener agallas para organizarlos. Y para comprarlos.

 

Gracias a ello yo pude pagarme toda mi carrera. Una a una mis compañeras fueron renunciando. Su proyecto hétero de vida, hacía agua en el universo Torti. Jamás un hombre, al menos bisexual. Ni pensar en conocer un empresario que las sacara de allí. Yo me quedé. No tenía proyectos emocionales. Ni héteros ni gays. Mi sangre circulaba sólo cuando hacía reservas, planificaba un tour, informaba sobre sitios y circuitos de cada lugar del mundo. Hasta que dejé a las hermanas Torti atrás. Y fui a ver el mundo.

 

Ya era tiempo de saber si yo era algo más que una pelotuda.

NOTA DE LA ABUELA

(*) Las hermanas Torti colocaron su franquicia por todo el país. “Tortitours” fue la marca de los viajes alternativos. Un imperio. En su juventud, fueron muy amigas de Mary Kay y un día se repartieron los colores. El rosa para Mary y el violeta para las Torti. No hay registros de esta relación ni en la revista Hola porque se trata de mujeres. ¡Hola, machistas!

26 Noviembre 2008

Perder a una amiga del alma es motivo de suicidio. Perder a dos, es resucitar para volver a suicidarse.

“Martuchi, me casooooo!!”

María ya se había casado hacía un año. Y yo aún estaba juntando mis pedazos, cuando la negra vuelve a desparramármelos.

“Ah...!”, estertoré.

Está bien, se casaba. Pero con qué necesidad percutar esa “o” final, como una felicidad a repetición?

“Negri, ya se pueden casar entre mujeres?”

“No, pero como ya cumplí los dieciocho años nos vamos a vivir juntas.”

Un bicho canasto se balanceaba en los rosales de la vieja Medina y movía a sus compañeros contra su voluntad. Al noroeste, un tomate se escapaba de la bolsa de compras de mamá, y de mamá misma, en busca de otras ensaladas. Y desde una ventana vecina, la insoportable nieta de doña Yocutca le sacaba la lengua a los perros de la calle que la miraron como a un osobuco. Es increíble todos los hechos que se desencadenan cuando una se queda sin palabras.

“Marta... Marta.... ¿estás bien?”

Todo lo bien que puede estar alguien que acaba de quedar sola en una isla sin palmeras, sin agua potable. Y sin los guionistas de Lost.

“Pse.”

“Es este sábado. Fue todo rápido. Hay que avisar a María. Tenés que ayudarme. Ustedes son mis madrinas”

Y la ayudé. Permanentemente. En el tiempo que me quedaba libre, pensaba en mi muerte por asfixia por inmersión en el Dique San Roque. Hubo que mentirle a todo el mundo. Era una boda under. Pero el olfato materno nos tendió una celada.

“A ver, vos... qué te pasa que hace dos días no me mirás a la cara? Qué hiciste? Vení y decimelo ya! ¿Qué hiciste!”

“Nada, má. Nos vamos a reunir con las chicas. Hace mucho que no estamos las tres juntas. Y estoy emocionada.”

"Pero si ayer estuvieron tomando mate acá en el gallinero..."

"Ayer?!?!?... y ya las extraño!"

“Mirá... yo te digo una sola cosa y que te entre bien en la cabeza porque no te la pienso repetir. Cuando vos saliste, yo volví dos veces! ¿Me entendiste?”

“Sí, má.”

Su lenguaje críptico me confundía. ¿Con qué necesidad ella volvía dos veces a un lugar por el que yo salía sólo una?

“Y?.... entonces?.... Tenés algo que decirme? Te escucho! Apurate que tengo que ir a comprar más tomates… parece que caminaran… siempre me faltan…

Mmmmm. Todo olía muy mal. Si mamá estaba perdiendo los tomates, algo sabía.

“No, má.”

Y me preparé para la fiesta. La consigna era vestirse de vaquero Lee desteñido y remeritas blancas. Gays y heteros indiferenciadas, corriendo de aquí para allá, con el alma dispuesta y el cuerpo en oferta. Además de María y yo, la negra tenía amigas para todos los gustos. Todas mujeres. Ni el más mínimo hedor a tetosterona. Allí la que no era, quería serlo al menos por esa noche. La fiesta daba para cualquier experimentación. Y yo iba detrás de María intentando hacer la mía. Los ojos de María, pero, sobre todo, esa remera blanca que tapaba como podía un par de tetas insostenibles, estaban causando estragos entre las invitadas.

“¿Son tuyas?”

“¿Las qué?”

“Las tetas…parecen dos planetas, linda.”

“Y esos faroles…”

“Qué ojitos, nena!”

Y yo ahí, detrás de la torta, la de harina y azúcar. Porque el resto de la pastelería estaba alrededor de María. Digo, yo ahí, mirando el acoso formidable sobre mi razón de vivir.

“Ella está conmigo.”

De dónde me salió aquel estibador chipriota aún no lo sé. Pero María lejos de sentirse rescatada me incluyó en el acoso.

“Ay, chicas, quiero que conozcan a mi mejor amiga… vení, marti, vení…”

Y allí estaba yo, la mejor amiga en el medio de un mar de tortas embravecido, intentando sacar a flote a María, la que navegaba sin problemas por aquellas aguas.

Y entonces, escuché su voz.

“Lo que yo comería es una buena porción de torta rociada con aquel champagne…”

“Abuuuu…!!!!”

La vida me ha dado el extraño privilegio de haber compartido una fiesta de tortas con mi abuela.

“!pero qué haces acá, abu… esto es recontra secreto!”

“Ya lo sé… no se lo dije a nadie, salvo a Adelia que está allí charlando con la negra, ella nos invitó…”

Tanta open mind comenzó a afectarme y me escondí en un armario. Afuera, María en un frenesí de seducción, la negra bailando sobre la mesa, borracha de alegría, con Carol. La abuela y Adelia revalidándose la una a la otra. Y yo con mi Lee desteñido y mi remera blanca con poca teta intentando salir para probar la torta de crema chantilly. O la que estuviera más cerca. No hubiera tenido problemas en abrir el closet pero se me atoró la puerta.

Nota de la abuela:
Los vaqueros no eran Lee sino Levy Strauss. La puerta no se le atoró. Lo que sucede es que eran corredizas y ella buscaba el picaporte.

31 Diciembre 2007

“Mire, doña Yocutca, no voy a poder estar en la fiesta del club; hoy es 3 de diciembre Y cumple años mi chica del medio”.

” La que se la pasa mintiendo?”.

La mentirosa 24 hs. estaba allí mismo, detrás del mostrador y por debajo del nivel de los rumores, rodeada de bolas rojas de arbolito navideño, tiritas interminables de lucecitas enredadas y polvorientas, nieve de navidad de plástico con olor a pis de gato y un pesebre que desde Taiwán nos traía una buena nueva oriental y en oferta.

"Sra. Drooker, cada vez peor estos de Taiwán. Fíjese, este año son menos en el pesebre!!”.

“Ay, pero que desgracia, si seguimos así el año que viene vendrá el ranchito solo!”.

Mientras se olvidaban de mi, yo me dedicaba al robo intensivo de integrantes de pesebres. No para consumo personal. Los fraccionaba y los vendía. Mi amiga del alma, María, con esos ojitos enormes que dios le había dado, los envolvía en papeles brillantes. La negra Gorrochategui conseguía compradores. Y yo traía la merca. Un chrismastráfico.

Hicimos una cantidad respetable de dinero. Lo recuerdo bien porque la suma equivalía a tres coca colas de un litro y diez paquetes galletitas Lincoln. Un dineral. Como cortina, comprábamos a doña Yocutca cada tanto a un integrante del pesebre.

“Chiquita Drooker ,qué hacen con tantas ovejas y niñitos dioses?”
Doña Yocutca Holmes.

“Los donamos a los chicos refugiados”.
Marta Jolie.

Con el dinero recaudado. Nos comprábamos sidras La Farruca, barata y dulce como un panal y brindábamos en el gallinero, al fondo de mi casa, lejos de los adultos ya borrachos y de mamá demasiado sobria.
Y sobrevino el ocaso en forma de hermana menor.

"Yo sabo que vos y vos y vos toman sidra... y que le roban a la yocuca... y que lo venden en la escuela...las vi... las vi...y...”.

No la asfixié porque la sidra me había quitado fuerzas. Le tapé la boca y le dije al oído mientras María y la negra buscaban una
cuerda para atarla.

“Si vos le decís algo a mamá de ésto, no te vamos a poner como niño dios en el pesebre”.

Su silencio equivalia a un pesebre viviente. Un costo muy alto para mi incipiente agnosticismo. El elenco se completaba con María como la virgen. Diosa. La negra como Melchor. Fisic du rol. Y yo como una oveja. Eran los tres únicos disfraces que teníamos.
Y llegó la buena nueva.

“Hijitaaaaa miaaaa de mi corazón..(para mamá, su hija menor) Vamos... vamos que viajamos a Santa Fe...”.

La estrella de belén. Villancicos enteros corriendo por mis venas. Bolas de arbolito de navidad girando alrededor de mi cabeza.

“Se vaaaaaannn, má?!?!”.

“Sí
(así me contestaba a mí, a secas). Ustedes van después en el auto con su padre...ya les hice las valijas, portensé bien, y no saquen los brazos por la ventanilla."

Para mamá, no había otro riesgo en el mundo para el resto de sus hijas.
Felices de no ser carne de pesebre, la negra, María y yo pusimos en liquidación el último pesebre, nos compramos una sidra dulce hasta la extremaunción y brindamos por la virgen, el negro y la oveja, por el niño dios rumbo a Santa Fe y cerramos el negocio hasta el año próximo.

4 Octubre 2007

Teníamos la edad justa en que el clítoris era más un dios egipcio que cualquier otra parte del cuerpo. No habíamos aún unido el nombre con la función. Prácticamente, todos los días nos encontrábamos con “el sin nombre” y nos mirábamos, preocupadas, por el inicio de una doble vida.

“Qué te pasa que no querés jugar al elástico?”

“N..n... nnnada, María.....por?”

“Tenés caras… no las caras de siempre… no tenés tus caras.”

Mis caras post sesión clítoris perturbaron a mi amiga María.

“Yo a veces también tengo caras… esas… como las tuyas, Marti…por qué”.

Qué querés que te diga. Si ni sé cómo se llama ni por qué sale de pronto el mío, cómo podría entender lo que hace el tuyo?.

Mientras los varones se mostraban absolutamente todo bajo el sol, nosotras requeríamos de una tarea solitaria y a oscuras para que se asomara, por un breve instante, al mundo exterior. Lo de ellos, era el menú del día. Lo nuestro, había que prepararlo.

Nunca nos importó su tamaño sino que saliera. Tampoco su apariencia. Lo queríamos igual. Como fuera. Pero afuera.

Aquellas primeras y azarosas descargas eléctricas fueron un golpe a nuestra vida personal, la que cambió para siempre.

“Chiquitas... qué andas cuchicheando! No escucharon el timbreee! Abran!!!!! ...por cómo grita, es la negra Gorrochategui! Yo estoy haciendo crucigramas en el bañooooo!!!”

Mamá era especialista en romper climax de todo tipo.

Si la negra no hubiese esa tarde conseguido el libro en la casa de su tía, yo hubiera pasado años de mi vida productiva pensando que era la única en la tierra con semejante secreto. Pero, gracias a la negra, esa tarde nos enteramos de que cada una tenía el suyo.

“Mirá ese dibujo, negrita, yo vi uno igual!”

“En serio? Yo también! A veeer.... referencia número cuatro... referencia número cuatro.... tres... cuatro... Acá está…! Clítoris! Se llama clítoris!”

“Clítoris? Ah....!...cómo la diosa!”

“No, María, esa es Osiris.”

“No, negra, Osiris es hombre… será Isis…”

“Ay, tenés razón, la esposa… esa que sale en la foto parada atrás”

“Sí, como si hubiera llegado tarde.”

“No. En el antiguo Egipto los únicos que se sentaban eran los hombres.”

“Y cómo sabés tanto, Marti?”

“Porque tengo todos los tomos del LO SE TODO.”

“Bueno, clítoris debe haber nacido en el mismo lugar.”

“Entonces viene de Egipto.”

De cómo vinieron de Egipto directamente a implantarse en cada una de nosotras era un enigma mayor que el de las pirámides.

Era evidente, por nuestra “caras”, que las tres ya habiamos tenido encontronazos con nuestro dios egipcio. Y aunque ya le sabíamos el nombre, faltaba aún darle un destino. El tiempo se encargó de que se lo dejáramos de señalar con el dedo.

A partir de ese esclarecedor día, mi clítoris personal no me dejó casi nunca sola y la vez en que no lo encontré (o no lo encontraron) hice crucigramas con mi mano derecha. Sí. Como mamá.

Sobre diario de una mitomana

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca. Free counter and web stats diario de una mitomana THE BOBs Unión de Bloggers Hispanos Blogalaxia casinos online The House Of Blogs, directorio de blogs Directorio de blogs