Resistí lo que pude. Desde el 2006 estoy en La Coctelera. Pero algo se cortó de pronto en la comunicación. Pasan los meses y aún no se ha restablecido aquella coctelera activa y en permanente cambio. De todos modos, me voy con algunos fabulosos amigos y es por eso que te dejo también a vos, barman, un gran abrazo.
Desde ahora aquí está el diario de una mitomana con el temita este de Olga Zubarry.

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.








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