-No me voy a hacer la circuncisión.

-Confirmaciooon… susurraba fuertemente mamá, mientras leía las predicciones de Horangel como quien busca una palabra de aliento.

Mmmm…. confirmación. La confirmación de la circuncisión. Viene el obispo, te da una cachetada y listo.

Listo? Y el corte? Y qué me iba a cortar? El flequillo?

La vi a mamá muy decidida y decidí ponerme a salvo con mis amigas.

-Negri, Mary, mi mamá me quiere hacer la circuncisión.

-Qué bestia, Marti, la circuncisión (*) no se la hacen a las mujeres

-Ah, no, Negrita?

-No, sólo si son judías…

-Pero si las hace el obispo…

-Y bueno, Mary, será judío también…

-Y yo no seré judía?

-Ay, no, Marti! Si todo el mundo sabe que sos de acuario…!

De esa tertulia judeocristiana zodiacal, a la sombra del paraíso, surgieron algunas conclusiones. Yo no era judía. No me harían la circuncisión. Y si bien no soy de acuario como decía la negra, soy de sagitario y todo el mundo sabe que las de sagitario no hacemos la confirmación. Como decía Horangel.

 

(*) NOTA DE LA ABUELA

Otras épocas. Ni enteradas del clitoricidio. Ni de nada.