Mis amigos no tienen más de cinco años de edad. Y los que tienen más los hice cuando cumpli los diecisiete años. Luego dejé de hacerlos entre personas mayores de cinco.
Mi mejor amigo tiene dos años. Hace once meses que lo conozco y veo cómo se evapora el tiempo de nuestra amistad, entre malos entendidos y rencillas de todo tipo.
El crece y lo voy perdiendo. Y un día cumplirá cinco, se le cerrará la mollera y su posibilidad de ser feliz, y dejaremos de vernos.
Esto me pasa no por culpa de los demás que son, por otra parte, personas maravillosas, sino por mí, que me he ido convirtiendo en un monstruo sin igual. Muerdo, pateo y escupo si me miran más de sesenta segundos corridos y grito con desesperación si me tienen en cuenta. Me muero de la risa cuando el semáforo se pone en verde(*) y se me terminan los objetivos cuando cruzo la calle. No como chupetines que superen el tamaño de mi cabeza ni consumo galletitas rotas.Y evito en todo momento las monedas de un peso y las conversaciones sobre el ahorro.
Cuando corro se me cae la nariz hasta el suelo por lo que me tropiezo constantemente. Y los días de sol me recluyo en la multitud. No me parece que vivir sea el mejor modo de encontrar mi destino, el que por otra parte está en un alfajor. Al que trato de no comerlo y devorarme a quien seré.
Por eso mi mejor amigo tiene dos años. El es tan monstruo como yo y ambos lo sabemos. Y no nos importa nada de nada.
-Che, Martis, tu hermanita te robó el alfajor y se lo está morfando…
Canibal.
(*)
Ay, qué buenos momentos! Una vez estuvimos toda la tarde dele que te dele cruzando la avenida colón cada vez que se ponía el semáforo en verde sólo para verla feliz a la chiquita! Ni quieran saber cómo se ponía cuando estaba intermitente… (Abuelita Elena)

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.








Pater Faustus
29 ago 2011 | 08:44 PM
no voy a escribir un comentario para que después no salga porque no le acerté el color a la vaca... ya tuve demasiados problemas con las vacas este fin de semana, de todos modos voy a intentarlo... el comentario dice o diría, si lo escribiera, mas o menos, o mejor dicho exactamente así: genia, y además visionaria, hoy fausto me descalificó medio paquete de galletitas porque estaban rotas... su tiempo de niño tambien se evapora y yo me pongo cada vez mas denso. firma Otro que tambien más que hacer nuevos amigos esta perdiendo los que tiene o creía tener porque bien se dijo en las escrituras que al que tiene se le dara más y al que no tiene se le quitará hasta lo que crée tener , sic y amén! ( por las dudas soy Ricardo, por las certezas no)
diariodeunamitomana
30 ago 2011 | 02:22 PM
Ni hace falta que aclares quién sos, te adivino desde la primera consonante. Algo hemos aprendido este sabado por la noche: nunca digaspor los muros de fb lo que le pides a tu delivery porque puede ser malinterpretado.
Tarde o temprano, ibas a conocer el secreto de mis ojos: Sí, sí, lo confieso. Es Fausto el que me pasa letra mientras el padre está distraído hablando de lomitos
mazurka
27 sep 2011 | 03:26 PM
una delicia de texto con el que me identifico plenamente. Saludos, mitomana