Cinco días libres en París. La compañía aérea para la que trabajaba tenía un hotel feo, sucio y malo pero encantador en su neorrealismo, en el que mis dos compañeras junto al comisario de a bordo nos alojamos.
Dos de las azafatas eran pareja. No entre ellas sino del comisario. Simultaneidad que hizo que compartieran habitación. Yo, ostra feliz en habitación privada. Como no quería exhibir mi felicidad single, me fui a pasear por las calles de París. En realidad, por los tejados. Nadie puede decir que conoce París si no se ha subido a sus tejados.
Entré en éxtasis. Los tejados de pizarra azul. Los vitreaux de los altillos, cientos de ellos, recovecos y luces y contraluces, claroscuros. Art decó, nouveau, clásico, neoclásico, barroco, bizantino, gótico. Menos el rupestre, todos.
“Cuando tenga mi agencia de viajes, pondré en los circuitos caminatas en los tejados de París.”, pensaba micro emprendedora.
De pronto, un Marcel Marceaux aparece detrás de una fila irregular de chimeneas Mary Poppins. Un mimo que salta alrededor de mi idiosincrasia. Y me pongo en guardia.
“Así serán los asaltantes en los tejados de París.”, pensé. Y luego fui:
“Si me tocás un pelo te mato... tengo sólo pesos argentinos... y aparte de la grulla hago tomas de karate...” le dije entre otras imbecilidades que dejaron al mimo con un cuadro de conmoción psicomotriz.
Desapareció detrás de otra hilera de chimeneas, sin mirar atrás. El quería mostrarme su arte y yo le mostré mi ser nacional. (1)
Volví al techo del hotel. Me bajé por una escalera de incendios y entré por la puerta principal. Aterrorizado, me crucé con el mimo del techo.
“Ay, perdoname, che... se me fue la mano...recién, en el techo.... te pido discul....”
“La petite fou... la petite fou!!!!”
Y se escapó como un disparo. Así fue como me convertí en una emoción violenta de alguien. Y me quedé sin mimo. Y para colmo en París.
Yo no sé si esta historia es cierta. Lo que me consta es que no es mentira.
NOTA DE LA ABUELA
(1) Le dije una y mil veces que no anduviera mostrando el culo.

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.








Vade
27 ene 2010 | 01:49 PM
Quizás podrías arreglar el tema con el mimo acordando con él repetir la escena del ser nacional, pensando en la petit empresa..¡Imagina la cara de los del chárter!
marta drooker
27 ene 2010 | 05:11 PM
Imaginate... tanto dólar, tanto euro para ver en París un culo argentino
laurabaires
27 ene 2010 | 07:09 PM
Los verdaderos mimos no se amilanan ni ante una grulla ni ante un culo argentino al aire. Mimos eran los de antes, diría la abuela!!!!
Por suerte, tus post nunca pierden calidad....
Te mando un abrazo, desde este verano que se entusiasmó demasiado con la popularidad y se pasó de rosca.
marta drooker
1 feb 2010 | 05:18 PM
Lo que sucede, Laurita, es que hay culos y culos. Y un culo argentino que encima esté enojado es letal para cualquiera. Lo feliz que me pone verte por aquí!
Danniel
20 feb 2010 | 09:05 PM
En mi ciudad sólo se ve el rupestre y el urbano. En teoría, es una ciudad aunque no haya una sola tienda que tenga un ambiente interior. Ya ni te cuento cómo es probarte ropa, aquí todos conocen el culo de todos en todas sus tensas posiciones
¡Hiciste que un mimo dejara de ser mimo!
Siempre me quedo con una frase de algún post tuyo. Ese "me convertí en la emocion violenta de alguien" te convirtió (de lejos) en mi referente blogueril y, sobretodo, literario. Y tus historias en mi referente de vida.
Saludos!
marta drooker
23 feb 2010 | 09:25 PM
Danniel: en mi ciudad las tiendas tienen probadores pero sólo separa a tu culo de la mirada de miles de peatones una mugrosa cortina que sólo te llega hasta las rodillas, eso si medís más de 1,60 mts. y en tanto y en cuanto las ráfagas de viento no te la levanten y vos allí con culo y todo el resto a la intemperie.
yo disfruto de tus post pero mi nanocerebro no logra dilucidar cómo dejarte mensajes ya que no logro hacerlo. Por lo que he decidido copiar aquí el comentario que era para vos:
"Yo que ya he llegado a mi "cómo seré" te diré que es igual al "cómo fui". Sólo espero que mi "cómo no seré" no resulte igual al
"cómo nunca fui". Es verdad, Danniel, todos los días se aprende algo. Y no es justamente lo que te acabo de decir.
Luisa
11 abr 2010 | 05:21 AM
no sé si lo leí muy rapido o qué, pero no entendí mucho..lo que sí quiero es dejarte un abrazo y besote Martita y, que sigas posteando con más frecuencia..cariños!
miss virutas
31 jul 2010 | 10:16 AM
Vuelve Marta, baja ya de los tejados. Un abrazo muy grande .
Jana
marta drooker
27 sep 2010 | 05:51 PM
me bajé y me disloqué el hombro. Es mejor no tener los pies sobre la tierra, viru.
Luisa, opara la proxima prometo ser más clara
caliope
26 oct 2010 | 01:06 AM
Hola guapisima pasaba por aquí para dejarte un saco lleno de besos. Estaré un año fuera de casa, desconectada del mundo para curarme de mi trastorno pero volveré como nueva. Un abrazo cielo.
Doris_Barrios
30 nov 2010 | 01:51 AM
Corazòn recien mi chica y yo hemos estado en parìs y no lograba dejar de reir pensando en el mimo del tejado jajaajja y luego con la tristeza de no poder reconocer tu culo argentino jajajaja TE QUIERO UN MONTÒN!!! Escribe escribe...te he extrañado!!!
MAKSIMDanilov
1 dic 2010 | 06:23 AM
Аренда автомобилей.лимузины киев.Аренда авто.