Nunca salí a recorrer el mundo, por lo que no soy mucho más que una pelotuda. Lejos de sentirme un fiasco, reivindico la extrema pureza de mi pelotudez. No soy ni muy honesta, ni muy confiable ni muy buena amiga. Ni siquiera soy una buena vecina. Lo que puedo asegurar es que soy una buena pelotuda. He abierto tiendas de variados rubros. Todas exitosas. A todas las fui cerrando en pleno apogeo. He vendido coches en estado perfecto para comprarme otros en estado calamitoso. Me estoy haciendo una casita en la punta empinada de la montaña más puntiaguda cuando estoy a una altura de mi vida en la que tengo que cuidarme de no caer y pulverizarme los huesos y terminar caminando apoyada en una mesita de televisor. Me dejé el pelo largo cuando me llené de canas y ahora parezco mi madre. Haga lo que haga, la pelotuda no puede escaparle al destino.

En mi adolescencia, yo pensaba que salir al mundo me cambiaría el destino. Pero nunca pude alejarme demasiado de María y de la Negra.

-Que estás queeeeeee…?!?!?!?!?!?!

-Bueno, che…. Es sólo un atraso….

Cuando María me abandonó por un frasco de tetosterona, estuve un año hasta reponerme. Y ahora, una yunta de espermatozoides se disputaban su óvulo. Nuestra amistad estaba cercada de hormonas y células ajenas a nuestra idiosincrasia.

-Al lado de la vieja Medina, hay una señora que te lo saca. Mi hermana fue y todavía está viva. Yo te acompaño.

-Que me saque qué?… yo lo quiero tener…

Yo también quiero tener muchas cosas pero en la vida hay que aprender a renunciar a lo material, Mary.

-También me voy a separar.

Ah,! Bueno, bueno! A ver esa pancita! Yo te lo cuido cuando vayas a trabajar. No te agachés, María. A esa vieja de mierda que opera habría que hacerle una denuncia. Qué nombre vamos a ponerle? Te parece que ya le vamos buscando un lugar en la escuela? No lo bauticemos. Dejemos que elija cuando sea grande y….

-Ah…!mirá vos, María, se te juntó todo!

El bebé de María tuvo tres madres, y ningún padre en una época en la que hablar de estas cosas era homicidio en primer grado. Al separarse fue a vivir con un felicísimo don Frentidorso .Y si bien la negra le enseñó a manejar, jugar al metegol y karate, la figura masculina era aquel hombre callado, de ojos saltones, intoxicado de silencio y de bondad. Tanta felicidad le hizo estallar el corazón, por lo que María, la negra y yo pasamos a ser la tríada para aquel bebe huérfano de abuelo. Si a eso le agregamos a mi abuela, a Adelia, a mamá y a la de la negra monitoreando todo, aquel niño contaba con siete mujeres las veinticuatro horas del día. Hoy el bebé es un tipo grande, hétero y no nos toma demasiado en serio como hace cualquier hijo.

Al final, la que más se acercó a la felicidad es la negra. Después de Carol, tuvo varias parejas hasta que finalmente conoció a Deli, una especie de marinero senegalés delicado y atento, con cierto parecido a Rocío Durcal. Como ella venía de otro barrio, siempre terminaba la frase así:

“Dónde se pueden comprar por aquí frutas. Es que soy nueva y no conozco...”

“Por allá llego a la despensa, es que soy nueva y no…”

Por eso, le decíamos Nueva Deli. Nueva Deli y la Negra abrieron en el barrio una guarderia. Mi barrio era una mezcla de ignorancia y oportunismo. Todos los niños hasta tres años eran dejados por sus madres al cuidado de dos lesbianas asumidas durante casi todo el día. Jamás se escuchó algún comentario en el barrio acerca de eso. Y los niños llovían. Llegaron a tener ciento veinte. Venían de barrios vecinos. Terminaron comprándose la casa que alquilaban. La negra hasta se dio el gusto de hacerce a medida un traje carísimo en Casa Muñoz. Yo? Ya sembraba las bases de mi futuro. Abrí una librería. Como  estudiaba, María solaenelmundoconunniño la regenteaba. Eramos socias. Fue un éxito. Y se la dejé.

-No, Marty, Esto es tuyo.

-María, si es mío es tuyo. Firmá acá. No me voy hasta que lo hagas.

Yo no tenía un peso. Estudiaba todo el día y estaba en la etapa de rechazar la ayuda económica materna. Para que nadie viera mi extrema pobreza, inventé una beca de estudios. Y me fui.

Antes, la vida me dio vuelta la cara de un cachetazo. O fue mamá.

 

Nota de la Abuela:

Fue mamá.