Querida hija:

aquí llueve torrencialmente y vos sabés lo que me cuesta escribir cuando cae agua. No puedo concentrarme. Se me parte la cabeza. Pero soy tu madre y lo mismo te escribo. Más allá del dolor.


El clima está espantoso. En el Club ha aumentado la morosidad de los socios. De seguir esta situación, no podrán pagar la luz. Será un club a oscuras. Un nigth club pero sin música. Adónde iremos a parar!

Tu padre no me dirige la palabra. Se operó de las adenoides. Le quedó una voz extraña. Y prefiere no dirigirme la palabra. Yo también. Me altera. Es como hablar con una flauta traversa. Me mira como si yo tuviera la culpa de lo que pasa en su garganta. En esta casa nadie se hace cargo de nada. Nadie!

Tu hermana mayor se compró un tampón con aplicador y se lo puso al revés. Y me miraba como si yo tuviera respuesta para todo. Y no. No es así. Qué se yo de tampones?!? Fuimos a la sala de Urgencias de la clínica del barrio y todo volvió a estar en su lugar. Menos mi vida.

Al llegar a casa, tu hermana menor se había tomado el licor de chocolate. Todo. La botella entera. Estaba inconciente, en el piso del comedor. Tu padre estaba viendo el Gran Premio de Mónaco y vos sabés que cuando hay carrera ni la muerte de una hija lo despega del televisor.
Don Frenttidorzo nos acercó en su moto con sidecar. Ya soy muy conocida en la sala de urgencias. Hay gente, incluso, que cree que soy médica. El otro día, sin ir más lejos, me tocaron el timbre a las doce de la noche: “Dra. Drooker, mi mamá se muere... tiene hemorroides sangrantes”. Así que desperté a tu padre y llevamos a la pobre mujer y sus intestinos a la sala de emergencias.

Bueno, hija, como verás, no hay nada nuevo para contarte. Quedate tranquila y disfrutá de las playas de Brasil, vos que podés. Aquí vino una ola de frío polar como hace años no venía. El invierno nos ha alterado a todos. Tu padre invirtió una buena suma en un acondicionador de aire creyendo que era frío-calor. Y no. Es frío solo. Lo puede cambiar pero el otro equipo nos llega dentro de mes y medio. Es decir, en la primavera. Ahora te estoy escribiendo con los guantes puestos y tus hermanas están viendo Kung Fu con bufanda y abrazadas como si se quisieran.

Qué loco este mundo, dios mío! Vos con tu abuela en la playa de Ipanema y nosotros juntando valor para darnos una ducha sin morir congelados!

Pero, en fin, a disfrutar, hija, a disfrutar! Acá está todo bien. Hasta te perdono que me hayas mentido tanto en toda tu vida y que todas las esperanzas puestas en tu futuro ya no existan. Soy tu madre y te quiero así, sin futuro pero viva! Al final, la lejanía terminó acercándonos, viste?

P.D.
No te olvidés de traerles Garotos a los mellicitos Suarez, los de la otra cuadra, esos que vos cuidas a veces. Sabías que se quedaron huérfanos? Ahora están a cargo de un juez de menores. Fue una masacre. Un crimen pasional. Cuando vuelvas te cuento. No voy a amargarte ahora con los detalles del homicidio. Aparte, hay secreto de sumario.

Te quiere a pesar de tu forma de ser
Tu madre


(Me había ganado en una rifa del club de nuestro barrio un viaje a Brasil para dos personas con todo incluído y por un mes. Me acompañó mi abuela. Traje de allí caracoles, remeras Hering, chocolates, libros, objetos de hotel y, sobre todo, esta carta. Hace poco, la encontré dentro de un libro, atacada por los ácaros. O viceversa.)