A la negra Gorrochategui le gustaban las mujeres. A María y a mí también. Pero de otro modo. Dorothy Malone, Angela Davis, Lola Flores, Silvana Mangano, Mina, Tita Merello estaban en nuestra ecléctica lista de posibles madres sustitutas. Nos gustaban apasionadamente estas mujeres como madres. Hasta el incesto.Con la de María en el más allá y la mía respirándome en la nuca, no era difícil entendernos.

La negra volaba más alto y en el viaje de egresadas desplegó sus alitas. María, con la sabiduría típica de la gente de ojos grandes me dijo al oído “che, a la negra no la tenemos que dejar sola porque se va a venir en picada y encima está la vieja”. Claro que sí. Nadie quería que la negra se estrellara.

En la dársena 14 empezó el show. “Llevate los tampones, hija, mirá si se te adelanta” era la consigna de las madres, cuando a la mayoría de nosotras lo que nos sacaba el sueño eran los atrasos. “Saquen fotos de todo.... documenten todo..... van a un lugar que no conocen... ojito eh?...cuidado!” Médicos sin fronteras rumbo al medio oriente? No. Boludas sin límites rumbo a Bariloche. Para los padres, lo mismo.

“María, Marta, aquí conmigo, chiquitas... la sra. Gorrochategui las va a cuidar a ustedes... por cualquier cosa le piden permiso a ella, entendieron?... que no me entere que la han hecho renegar eh?.....y vos, hija... hija... hijaaaa!!!... la que te tiró de las patas, che!...poné atención a lo que te digo si no querés quedarte sin viaje....hacé de cuenta que YO SOY ELLA, está claro?.... ESTÁ CLAROOO!?!?!?”. Pero qué guacha. La espada de Damocles hecha madre.

Aunque a los 17 años, quién piensa en morir decapitada?

Y comenzamos a sobrepasarnos. Fin zona urbanizada, allí donde dejábamos de ser hijas para darle paso a una yunta de reventadas. Ojos desorbitados, saltando como canguros que perdieron el rumbo, gritando “Bariloche carajo... Bariloche carajo...”, abrazando desmesuradamente a novios como si fueran un último recurso y, de pronto, apartarlos como moscas y colgarnos del cuello de una compañera como los amantes de Verona, subiendo y bajando del bus en una especie de ejercicio de evacuación. Y, finalmente, la partida.

Cuando el grupo de padres sólo fue un mal recuerdo, estallaron las hormonas. El primero que nos robó el corazón, el chofer del bus. “Un día para cada una, che”. "Noooo, un día para todas...jajajaaaaaa". Putísimas.

Hasta que se presentó nuestra guía, la enviada de la agencia turística. Enviada de los cielos!!!!. No, no, no, no!! Qué cielos ni cielos! Cumbres borrascosas! Qué manera de enamorarnos en masa! Hacía un minuto le proponíamos sexo grupal al chofer. Y de pronto, levantábamos temperatura por una mujer. Todas. “Es igualita a Jane Birkin”. “Uy... sí , Mary, igualita... viste negra?” “Jane Birkin, la tetona rubia...” “ No, bruta, esa es Brigitte Bardot”. Cuando nos calmamos un poco, decidimos con María que no daba perfil de madre y volvimos al reviente hetero. Pero la negra....la negra quedó “como amurada a un querer”. Impacto profundo. Mujer contra mujer.

La negra era una ganadora. Pero antes de partir, María le hizo un corte de pelo poco feliz. Parecía Cochise.

Sin embargo, logró lo que nosotras sólo podíamos conseguir con una petaca de whisky encima.

Aún hoy intento tener al menos el diez por ciento de aquellas agallas de la negra en el campo sentimental. Y, para colmo, dejé el alcohol.