
Cuando mamá abrazó a María, yo sabía que algo andaba mal. La apretó tanto que la hizo llorar. “Maa... que le estás haciendo mal.... soltala”. Y me puse a llorar. Sin saber porqué. Sólo porque no podía ver tan vulnerable a María.
De pronto mamá abrió sus brazos como alas y me abrazó a mí también. Y lloramos las tres. Demasiados gestos fuera de nuestro protocolo. Supe luego que la mamá de María acababa de morir atropellada por un colectivo. Y que don Frenttidorzo había quedado viudo. Y María huérfana de madre. Y yo huérfana de madre de María. Y me subí arriba del gallinero, a mi Cabo Cañaveral. Y no escuché nada. No vi nada. No sentí nada. Me quedé esperando que todo transcurriera sin mí. De que se olvidaran hasta de mi ausencia. Tenía siete años y quería abandonar el mundo. Despegar desde el techo del gallinero. Ir a sitios más seguros. Dar vueltas alrededor de los planetas. Cada uno. No descender nunca más. Quién quería estar en un planeta en el que los colectivos hacen esas cosas?. Tres... dos... uno... cero... y chau globo terráqueo!
Cuando volví, María estaba al lado de mi módulo lunar con sábanas floreadas. Y salí. “La vi, Mary, la vi…! Está contenta. Dice que te portés bien porque te está mirando, eh?...desde otro planeta....ese de los anillos... sí, sí... igualito al de las láminas del Billiken...este. mirá, este, el del forro de mi cuaderno….ese…ese….”, y encimaba las palabras interrumpiéndome a mí misma. No todos los días, una hacía esos viajes y vivía para contarlo. Jamás hablé tanto en mi vida. Luego callé. Encallé para siempre en un mundo de porquería.
Y María me dio una lección de amor recíproco. Como diosa que era, mintió como los dioses. “Sí, ya sé. Y ahora vamos a ver la tele porque yo también la vi en ese planeta y dice mi mamá que si no te levantás ya, se va a enojar”. “Máaaaa... alcanzame las zapatillas que empieza “Jim West”!”. Jamás de los jamases vi a mamá tan feliz, tan conmigo, tan paralela. Luego, me enteré que mi viaje espacial duró un mes. Que los médicos consideraban que si no había noticias mías, es que quizás me había perdido para siempre. Como la perra Laika. Que parece que me bajé del gallinero con la misma expresión que cuando veía tele. Pero sin tele. Y me dormí treinta días seguidos. Eso me dejó secuelas. Por ejemplo, adherí mi infancia a la de María. Si abandonaba el planeta como su mamá, yo iría con ella. Aprendí, también, a no hacer viajes tan largos. Y hoy mis dolores son más de cabotaje.
23 comentarios
Escribe un comentario
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre diario de una mitomana
Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.

Honey
5 feb 2007 | 07:56 PM
Hoy sí, Martita Drooker, estreno los comentarios.
Que al otro por saborearlo llegué tarde.
Es tan tierno, tan de tu mundo y a la vez tan del mundo de todos. Crónicas marcianescas infantiles mezcladas con sentimientos universales pasados por el filtro de tus ojos sensibles que sólo cura un sentido del humor gigante, enorme, desmesurado...como el miembro viril del famoso chiste de tu compatriota...
(ah no, era desproporcionado...)
Besos enorme Marta
Pablo
5 feb 2007 | 09:27 PM
¡Pedazo de imagen, mitómana! La del niño, digo, mandando a la mierda a la Tierra. Jeje... Con tantas noticias sobre el cambio climático, casi casi viene al pelo.
Por cierto, recomendación literaria: "El clima" de Manuel Toharia.
Davichof
5 feb 2007 | 11:10 PM
Hoy como todos los lunes, clases para ser mestro: A los niños pequeños no se le puede decir mentirosos, porque lo que cuentan es su verdad. Luego, Marta, nos pasamos la vida buscando la verdad, algunos tenemos la suerte de estar siempre buscandola, otros, desgraciados ellos, dicen que la han encontrado. En ocasiones, como ocurrió con María y contigo estalla con rudeza, que peor que una muerte. Entonces, aveces uno quiere volver a esa verdad de niño, a ese viaje que tu describes tan lindo. Luego hay que tener fuerzas para volver y seguir ,si dolores de cabotaje como dices. Un abrazo muy grande.
laurabaires
6 feb 2007 | 06:16 PM
Marta, tu post es tan pero tan profundo, que debí tomarme mi tiempo para comentarlo. La carga emocional que has volcado en cada una de tus palabras es impactante.
Y empiezo una oración y la borro, empiezo otra y la borro... porque prefiero no decir nada ante la magnífica exposición del momento más duro de la vida: el desengaño que es morir (ser matado, para peor). "Luego callé. Encallé para siempre en un mundo de porquería."
Siempre me conmueve la manera en la que hablas de María...
Bueno, es que siempre me conmovés, Martita.
Gracias!
Besos
diariodeunamitomana
6 feb 2007 | 08:34 PM
Lucyenelecielocondiamantes: tu último post sobre el tema de cómo nos convertimos en personas elípticas, laterales ha sido tan disparador que nos ha obligado a casi todos los que te lo hemos comentado a sincerarnos. Te fijaste? Te diste cuenta? No es que estamos de acuerdo. No es que acordamos. Es que somos parte de lo mismo. Impresionante. Un abrazo, Honey! Ah... ! jaja ... mirá, mirá el par de comentarios debajo del tuyo. Pablito y Davi! Estos dos son encantadores en serio!
Pablito: jaja ... sí, ese fuck you infantil es casi una campaña sobre el cambio climático. Anoté el libro. Gracias. Por cierto, muy bueno tu post en el polifónico. No me extraña ni un poquito así!
Davi: te das cuenta? toda la vida es una incongruencia. Nos dicen que tenemos que decir la verdad y buscarla siempre. Cuando decimos nuestra propia verdad, estamos mintiendo. Y nos convierten en niños diagnóstico. En fin. Yo, de vez en cuando, me doy una vuelta interplanetaria. Y creo que vos también.
Laura vagoneta, diría la abuela. finalmente volviste. Aún me estoy riendo con tu post. Esos hijos aguavivas que te chupan el sueño lo mínimo que se merecen es una mamá monstruosa y con ruleros que los espante! Qué tanto!
charruita
7 feb 2007 | 08:16 AM
y me sigo sacando el sombrero ante vos!
tengo mucho que aprender de tu escritura...
pasa por mi blog que hay una invitacion que quiza te interese saber...
un abrazo ...genia!
Alicia
7 feb 2007 | 06:03 PM
Ostras, me has dejado impresionada, como has explicado tú reacción ante la muerte, escapando, escapando de la realidad, sabes? cuando era pequeñita y mis padres se enfadaban o llegaban tarde a casa, yo me metía debajo de las sábanas y me decía contaré hasta 1000 y después todo se habrá solucionado, que ingenua!!!! casualidades a veces, algunas veces, muy pocas pero funcionaba.
petonets
Laale
7 feb 2007 | 07:25 PM
Hermanita... ¡sin palabras! Solo mandarte un beso y un abrazo grande, grande.
La Rosa Roja
8 feb 2007 | 02:47 AM
Impresionante, Marta. Me gustó mucho como siempre que te leo. La muerte vista con los ojos de la niñez, aunque no necesariamente sea lo único que -a veces - nos tiente a huir del mundo para no ver. Aquella frase de "paren el mundo que me quiero bajar". Excelente relato. ¡Un abrazo!!
Rigoletto
8 feb 2007 | 06:06 PM
Este post llega justo cuando en el planeta jorobado nos estábamos preguntando mutuamente: ¿qué te decía tu mamá cuando vos le preguntabas a dónde va la gente cuando se muere? A mi por supuesto que "al cielo". Al otro pobre jorobado le decían: "caput", sin más.
Pero esto del planeta anillado no lo esperábamos. Por cierto... ¿después no nos podría hablar un poco más sobre esa "expresión de cuando veías la tele"?
Abrazos Marta, siga tan mitómana como siempre.
marta drooker
8 feb 2007 | 07:04 PM
Charru! Sigo la historia en tu blog. Habrá una cuarta parte? Espero que sí. Gracias por la invitación. Y por las generosas exageraciones de tu comentario.
Alicia: no me cabe la menor duda de que cuando contar hasta mil te funcionaba era porque te concentrabas de verdad, Si de adultos hiciéramos funcionar las cosas como cuando éramos niños, el mundo no estaría a punto de colapsar. Un abrazo fuerte
Laale: fija! Uy dió, se me dió! Se quedo callada laale! Ahora quedé sólo yo. La única Drooker, la divina, la diosa, la mejor. La que habla!
Rosa Rojasobrevivientedecórdobatempestuosa: es verdad lo que decís. Huir es una tentación y a veces sobran los motivos. No es sólo la muerte. A veces, simplemente, es este estar aquí. Me alegra verte por aquí. Cómo anda el bajón? Un gran abrazo-
Rigo querido: ... "planeta jorobado"... qué hallazgo, che! Tendrían que hacer una reunión de jorobados ustedes y así como hay un "Planeta Disney" proponer al universo televisivo su "Planeta Jorobado". Yo hasta me compro un plasma gigante para verlo!.
Eso de decirle caput a un jorobado es como cortarle la joroba! Qué madre sotreta! Con respecto a mi expresión cuando veía tele es la misma que tengo hoy permanentemente. Se me fijó. Jamás pestañeo. Obnibulada. Como si no estuviera. Igualito a ese personaje de la Naranja Mecánica, se acuerda?
Usted, sigame jorobando, sabe?
Un abrazo con joroba y todo.
abuela elenita
8 feb 2007 | 08:00 PM
Nietita querida de mi corazón interplanetario: Qué temita! pero no te creas que me voy a acobardar y no te voy a poner los puntos sobre las íes. Hasta donde yo sé, a la hora en que volviste a este mundo no estaban dando Jim West. Lo que vos querías ver era "Mi marciano favorito". Me acuerdo muy bien porque ese día yo les preparé el café con leche. Te acordás! María se ahogó y le salió café por la nariz, hijita de dios!
La Rosa Roja
9 feb 2007 | 01:29 AM
Por aquí estoy siempre, mujer!!! ya que me gusta y mucho leerte. Tus historias son muuyy buenas. ¿El bajón? Juaaaaa! Empeoró :-)))) Es porque vamos de aquí hacia abajo. Dame tiempo cronológico y ya contaré. Pero, como hay que pensar en positivo, se piensa que desde abajo sólo te queda ascender. Eso es un aliciente, jeje. ¿El clima? Hoy me reía en el bar. Una chica le contaba a dos chicos cómo había sido acá el día del granizo horrorizada. Casi le explico que eso no es nada!!!!!!! Si querés ver tormenta hay que visitar Córdoba! Jua! Un abrazoooooooo!
amoryespanto
9 feb 2007 | 03:08 PM
Sí, Martita, pero ya me repuse y ahora me brontan las palabras hasta por los codos. ¿Viste que dicen que no hay mal que dure cien años? Bueno, las cosas buenas tampoco. Así que no te alegres tanto y guardá la sidra, que he vuelto por mis fueros!
marta drooker
9 feb 2007 | 08:35 PM
Rosaenbajadatomandoenvión: no quiero entrar en la pelotudez optimista de pensar en positivo ...con lo sabrosos que son los pensamientos oscuros, che!... pero es verdad que para llegar a cualquier parte, hay que retroceder y tomar impulso. A veces hay que estar abajo para dar un salto con mayor trayectoria.... en fin... bla bla bla.... los bajones siguen siendo una porquería. Esa chica del bar, si hubiese estado el sábado del temporal en Córdoba hubiera quedado en estado catatónico. Un fuerte abrazo!!!!
Laale:
yo la sidra te la guardo. Ahora, si venís por tus fueros, lamento comunicarte que por aquí no están.
Cielo
12 feb 2007 | 04:23 AM
Magnifico relato como todos a los que nos tienes acostumbrados.
Que facil pueden ser las cosas cuando eres niño y que ganas de huir de todos los problemas que se ven hoy en dia. Lastima que cuando se es niño siempre se trate de halagar a los adultos y jamas se logre.
Un abrazo.
Laale
12 feb 2007 | 04:00 PM
Segura? Juraría que me los dejé en la heladera, justo al lado del jamón...
marta drooker
12 feb 2007 | 04:29 PM
entonces se los comió Diana
Luisaya
13 feb 2007 | 09:28 PM
HolaMarta,espero que este sí se pueda enviar.Tu Servidor esta en mantenimiento?...Bueno,queria decirte que admiro ese tipo de amistades cómo el que tenías con María(Yo tengo cuatro amigas desde que teníamos 7 ú 8 años hasta hoy..),y cada que te refieres a Ella,lo haces con la mayor ternura,tolerancia,permisividad,en fín,pero eso de:"Si abandonaba el planeta como su mamá, yo iría con ella" Ya me parece lo maximo!!y mi admiración...y respeto ante eso.
marta drooker
14 feb 2007 | 08:59 PM
Luisaya: la admiración y el respeto es todo para vos. Hoy, poder ingresar un comentario en los blogs de La Coctelera es una epopeya. Tu temple lo logró. Qué menos que agradecerte semejantes molestias y tenacidad! Un fuerte abrazo.
Luisaya
15 feb 2007 | 08:29 PM
...JAJAJAJJJJ,esta muy bueno(aunque suene "burloncito") eso de que mi temple y tenacidad! lograrón la epopeya de enviar mi -"humilde"-comentario.
Un beso.
marta drooker
16 feb 2007 | 12:18 PM
Luisaya: vos reíte todo lo que quieras. Pero lo lograste otra vez. Hey! aquí tenemos a una nueva heroína! Pudo con todo y subió su comentario a LaCoctelera. Otra que La Odisea. Ulises un poroto!
Maite
19 mar 2007 | 09:58 PM
Uuuffff, marta, qué tierno; qué tremendamente tierno y empático uno, dos, episodios tan duros. A lo mejor ese don tuyo te salió tras ese viaje de treinta días... Un beso gordo, marta.