“Agua hirviendo. Eso me quemó el 80% de mi piel. Creo que uno o dos chanchos fueron mis donantes. Y me injertaron.”
Con esta novedad, recibí a los hijos de nuestros flamantes vecinos. Imprevistos vientos del sur deben haber llevado este comentario al oído izquierdo de papá. No escuchaba nada con el derecho. Mamá se sentaba de ese lado en la mesa familiar y cuando le relataba su día como madre el jamás respondía. No sé cómo mamá que era tan perspicaz con sus hijas se le escapó este detalle en su marido.
Con su oído izquierdo informado, vino por mí.
“Dos cosas. Una, no quiero que hables con desconocidos. Dos: no mientas!”
Y se fue. Y me quedé en el medio de la inmensa galería con la boca llena de réplicas. En la representación familiar, el casting lo hacía mamá. Los protagónico, en su puño. Quizás cansado de tanto divismo, papá se conformaba con dos o tres líneas por función. Y mutis por el foro.
O una se moría ahogada por lo que no pudo decir o se daba espacio para la reflexión. Y así descubrí el orden de las cosas para papá. Por no morir ahogada. Para él lo desconocido era peligroso y había que evitarlo. Mentir estaba en segundo plano. Para papá, había algo peor que una hija mitómana: una hija mitómana secuestrada.
Cuando lo desconocido se mutó a “los de al lado”, la primera advertencia paterna carecía de sentido. Los tres niños vecinos supieron de un par de cerdos que todo el barrio corrió, corrió y corrió hasta alcanzarlos y llevarlos directo al hospital. Eran mis donantes. La niña quemada sobrevivió. Impresionados. Duros hasta la sobre dosis. Los tres niños miraban por primera vez en su vida a una cerdoinjertada.
Y aunque no era la época, una vez más vientos del sur soplaron la anécdota al oído izquierdo de papá. Aunque mamá se debe haber interpuesto porque quien vino por mí fue ella. “Te digo una sola cosa.! No lo vas a lograr!!!!!! Querés volverme loca!!!! Eso querés!!!! Pero no vas a poder!!! Me escuchaste??? Eh!?!?!?!? ME ESCUCHASTE!!??!!!!!!”. “Sí…” le dije.
Al menos en el mundo de mamá una tenía la última palabra.
11 comentarios
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Sobre diario de una mitomana
Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.

soledad
12 jun 2006 | 06:37 PM
Cielos! Yo hubiera preferido ahogarme con las réplicas no dichas a papá!
Qué madre vehemente!
dePableras :. flaco_
12 jun 2006 | 11:35 PM
Bueno... Marta. Ya no sé ni qué decir. Estas despedidas tan tontas son verdaderamente odiosas. Sólo espero volver a encontrarme contigo cuando regrese; y creó que será pronto. Aunque sea un pronto un poco largo.
Fue un placer haberte conocido. Fuiste y serás una verdadera Venus.
Te dejo un fuerte beso y un hasta luego.
Pablo.
marta drooker
13 jun 2006 | 08:50 PM
Coincido con Abuela Elenita. Es una sensación extraña el no tenerte ya en nuestra lista de amigos y, sobre todo, no saber de la Venus.
Te esperamos de regreso. Y fuerza con lo que sea que te convoca. Un enorme abrazo, Deplaberas.
Abuela Elenita
14 jun 2006 | 03:49 PM
Hola, nieta querida, amanecer de mi vejez:
antes de que la querida Rosario lo diga, te dejo mi observación para este post.
Chiquita adorada, era el lado izquierdo. Tu mamá se sentaba del lado izquierdo a tu papá. No del derecho.
Martita, qué harías sin tu abuela, corazón?
marta drooker
14 jun 2006 | 05:07 PM
Haría una vida tranquila, abu, eso haría!!!
La Rosa Roja
19 jun 2006 | 12:59 AM
Ja, ja! Terrible lo de la "cerdoinjertada" ¡cuánta imaginación! Eso sí, preferible un padre sordo que una madre alterada ;-D
Cariños.
Sol
19 jun 2006 | 11:07 PM
ME ENCANTA ESTE BLOG!!
Sol
Srta Honeychurch
20 jun 2006 | 01:38 AM
Ahora te llamarán "jamona" y cosas así de deplorables y lo peor es que tendrán razón...siempre podrás decir que eres de "pata negra", el mejor de los jamones imaginables y llevarlo con la dignidad de quien crió de su alimento, salvo que seas vegetariana, claro.
Eres tan original, que te tengo que releer varias veces hasta captarte!
Besotes.
marta drooker
21 jun 2006 | 02:26 PM
Rosa Roja:
sabiduría en tus palabras. Además las alteraciones de mamá llegaban hasta la ionosfera!
Sol
qué bueno, otra vez por aquí! Recuerdo que Icaro te trajo la primera vez. en qué vuelo viniste ahora?
Srta Honeychurch
jjajaja
No soy vegetariana aunque tampoco diría que soy carnívora.No me gusta la carne auqneu tampoco los vegetales. Que qué como, Srta Honeychurch?
Eo es lo que yo quisiera saber... qué carajo como, entonces?
Abrazos a todos
dePableras
23 jun 2006 | 11:59 AM
¡Mitómana! Por fin pude regresar. La depedida, casualidades del destino, no ha sido tan desesperada. Sigo y empiezo con un nuevo blog. Y espero y deseo que te guste.
Mi más sincero y caluroso abrazo. Pablo.
P.D.: no sigo en La Coctelera. Mi nueva dirección es: http://www.myblog.es/depableras
Davichof
24 jun 2006 | 09:08 PM
jajajaja. Todos hemos sido unos troleros de pequeños, pero Marta hija, jajaja se las pegabas dobladas a los vecinos. Como siempre me desconciertas, leyendote, me pasa como cuando leí El informe sobre ciegos , de Ernesto Sábato, me desconciertas pero me encanta. Un abrazo