Cuando me instalo en otro plano, en el cual desaparecen periódicos, noticieros, impuestos, deudas, obligaciones sociales, autos 0 km, sorteos, conversaciones vacías, la seriedad, el aburrimiento, la rutina, el tedio, en fin, la vida que tan pobremente hemos acordado como real y que cada vez nos contiene menos; cuando puedo ser abducida a un lugar en el que logro volar, me doy cuenta de que entre la verdad y la mentira no sólo no existen diferencias. Tampoco existen. Deambulo en un puro disfrute, en el que la conciencia se me expande, en donde no hay vidas ni muertes sino un constante pasar de un umbral a otro. Una exquisita eternidad.
Cuando vuelvo a “El Día de la Marmota”, la película que me hizo recordar el entrañable juan solo, digo, cuando vuelvo a mi día de la marmota, intento que la mente no caiga en la trampa, que haga las tontas destrezas diarias de siempre, que no se olvide que son tontas destrezas y que luego brinque al otro lado y se olvide de ellas.
La mitomanía me ha permitido y me permite darle algunas hectáreas a mi alma para que carretee y luego a toda velocidad pueda despegar hacia infinitos territorios de infinitos mundos, de infinitas galaxias. ¿Por qué habría de perdérmelo?
4 comentarios
Escribe un comentario
- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre diario de una mitomana
Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.

Lunática
4 mar 2006 | 05:43 PM
La mitomanía permite muchas cosas, y una de las mas bellas es la constante y contínua creación y reinvención de lo que supuestamente es real y ficcion y de lo que deseamos y ocurre sin que otros se den cuenta.
Buen Blog, me gusta tus honestas mentiras, gracias por visitar el mío, bye.
marta drooker
6 mar 2006 | 03:27 PM
interesante e inteligente.
Sólo una lunática puede escribir así.
Un abrazo
Juan Solo
6 mar 2006 | 07:56 PM
Marta, entre morir y vivir, a veces no queda nada. Ni espacio, ni tiempo, ni diferencias.
Es para mi un honor que me nombres en tu blog. Te dedico estas líneas robadas, que es como que te las estuviera recitando yo.
Acá van:
"...No sólo sobreviví a un accidente, no sólo volé en pedazos ayer.
He sido apuñalado, baleado, envenenado, congelado, colgado, electrocutado y quemado (...) y cada mañana me despierto sin un sólo rasguño, ni un golpe en la cabeza.
Soy inmortal"
(Phil Connors, en "El día de la marmota")
Un abrazo.
marta drooker
7 mar 2006 | 08:08 PM
Juan! Realmente, este es el caso de una pequeña película que despierta grandes conciencias. Una de ellas es la tuya y el honor es todo mío. Un fuerte abrazo.