“...y mi mamá le apuntaba con un revólver a mi papá. Después se lo quitó y mi mamá se sentó en el sofá tapándose la cara con las manos, llorando. La pelea fue porque mi papá parece que salía a escondidas con otra mujer...”. Mi primo me mira y no me cree. Yo, trágicamente audaz, camino hacia el patio donde los adultos charlan, hacen bromas, comen, brindan, son felices. “Mami, es verdad que una vez vos le apuntaste con un revolver al papi y....” Mi ruta: pasillo, baño, puerta cerrada y amenazas. “de donde sacaste eso, estás loca... sos una mentirosa... una mentirosa... vas a salir y vas a decir que es mentira... me entendiste? Porque si no te mato... te juro que te mato!”. (Y se mordía la mano, no sé si para evitar pegarme o de puro histrionismo. Siempre pensé que un día iba a matarme de verdad, por lo tanto, toda mi infancia la llevé al límite mismo del infanticidio. Mordió su mano infinidad de veces y otras tantas yo mordí el polvo.) Yo tenía 11 años. Pero el recuerdo pertenece al mundo de mis tres años. Digo, porque es tan fuerte la imagen en perspectiva de mis padres, gigantes, altísimos y yo, apenas llegando al apoyabrazos del sofá. Han pasado muchísimos años, pero la imagen está intacta. Realmente, estoy convencida dela realidad de aquel episodio... y del diagnóstico feroz de mamá en el baño. El baño era el escenario donde se me leía la letra pequeña del contrato familiar.
Diría que mi primera vez como mitómana fue a los 11. Una primera vez retroactiva a los tres años. (¿Adónde habrán escondido el revolver?)
2 comentarios
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Sobre diario de una mitomana
Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.

Carbet Vril
30 jul 2006 | 03:07 AM
¿revistate alguna vez donde guardan la ropa?
Mary
14 oct 2006 | 09:07 PM
Hola, dime en esa epoca ya se podian tener armas?? digo en sudamerica no es usual, yo que sepa en estados unidos si es permitido, pero quien sabe, derrepente si