No es fácil esto de ser una mitómana escrita. Toda mi vida lo fui hablada. Me llevará un tiempo elaborar este duelo. Espero lograrlo. Mis padres murieron mil veces y muchas más sobrevivieron a exóticas y trágicas enfermedades. Pero como eran personas fuera de este mundo, viajaron sin problemas por todo el planeta. A mí nunca me llevaron porque alguien debía quedarse para contar lo que ellos estaban haciendo. Claro, había detalles desprolijos como por ejemplo que mientras la modista del barrio envidiaba a mamá que estaba en las playas de Acapulco, ésta salía de la panadería al frente de su casa con unos exquisitos emparedados. Hay que mentir fuera del área de los mentirandos para que el mentirante pueda desarrllar su historia sin sobresaltos.

En esta página les contaré y me contaré (por momentos me siento espectadora) mi vida como mitómana. Lo fui, lo soy y seguramente lo seré. No tengo claros los límites de lo real. Es más. Si la realidad es una invención que como grupo social acrodamos, quiere decir que podemos acordar otra... y otra... y otra. Los invito a compartir desde hoy estas historia y a acordar otros planos de lo real.