
Un blogger me preguntó días pasados quién era la Lenore que aparece en mi perfil.
Bueno, en verdad, absolutamente nadie me lo preguntó. Y es una pena. Por eso, para que no se desvanezca el dato, o quizás porque es sábado y tuve que venir a trabajar, o simplemente porque tengo ganas de hablar sobre la niña gótica o es que hay días en que soy más Lenore que otros, va la historia:
"Lenore es una pequeña niña de 10 años de edad, que, en vida, enfermó gravemente y murió.
Ella regresó de la muerte (pero quedo viva en la muerte) y está embalsamada. Sin embargo, no vive con su verdadera familia, ya que ésta nunca aceptó que Lenore volviera de la muerte, la rechazó y arguyó que la verdadera ya no volvería jamás. El doctor que la atendió cuando estaba viva y el que la mandó enterrar dijo que Lenore 'sólo dormía'; pasaba tal vez por uno de esos sueños letárgicos.
La hermosa niña muerta habita una casa tenebrosa con Raggamuffin, además, excéntricos personajes la acompañan en sus aventuras: su vecino y amigo Taxidermio, el pegajoso Señor Gosh, su gatito Mr. Puffy, entre otros.
Lenore ama a los animales, pero en especial a los gatos; se la pasa jugando con ellos. Tiene una gran cantidad de gatos (vivos y muertos).
Le encanta hacer fiestas de té, e invita a todos sus amigos, Taxidermio, el monstruo Muffin, Mr. Puffy, y Ragamuffin.

En el cómic, pasa por distintas situaciones extrañas, raras y poco comunes. Todo el mundo sabe que ella es una niña muerta, incluso ella está consciente de que es un cadáver embalsamado andante.
La niña muerta no es una chiquilla extraña ni loca, sólo es una chica especial, encerrada en un mundo extraño que no la comprende."
Quien la creó se llama Roman Dirge y es tan gótico como sus comics.
En fin, hoy estoy más Lenore que nunca.

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca.







