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Terra
La Coctelera

26 Enero 2012

Resistí lo que pude. Desde el 2006 estoy en La Coctelera. Pero algo se cortó de pronto en la comunicación. Pasan los meses y aún no se ha restablecido aquella coctelera activa y en permanente cambio. De todos modos, me voy con algunos fabulosos amigos  y es por eso que te dejo también a vos, barman, un gran abrazo.

Nos vemos aquí desde hoy diario de una mitomana

24 Enero 2012

A los siete años, ya estaba en la calle. Mi bancarrota se debía a una seguidilla de malas decisiones y peores asesoramientos. Por no decir las cosas a tiempo, siempre me hice pis encima lo que me llevó a preocuparme más por cuestiones hidrófugas que por el cuidado de mi patrimonio.

Lo fui perdiendo todo. Chupete, moisés, cuna, papillas. Y hasta el triciclo. El ícono de mi identidad, mi ser en el mundo. Y en todos los mundos.

Yo confiaba en mamá, en papá.

Un día volví a casa después de apostar fuerte a las figuritas y vi que también había

perdido mis sandalias skeepy con ese olor a plástico y queso que me hacía volar. Sí, me apretaban los pies pero acaso la felicidad alguna vez me reclamó por los juanetes?. Además, todos me conocían por ellas. Ahí va la nena de los drooker. Ah, sí, la chiquita con olor a porsalut. (*).

Yo dejé de confiar en papá y en mamá.

Me despojaron de todo. Pero lo peor era ver a mi hermana menor a bordo de mi identidad de género. Género humano. Yo era más de este mundo con mi triciclo.

Y no contentos con semejante despojo, me tiraron las skeepy a la basura. Inolora y sin medio de movilidad, desaparecí de los lugares que solía aromatizar. Y pasé a la clandestinidad barrial.

-Y!?!?…. Viste lo que hay en el comedor, Marta? Qué nos decís? Te gusta?

El tele. El primero.Y como una cañita voladora salí de la clandestinidad.Y lo vi. Perdí el habla y la audición. Se me paralizaron los párpados y las piernas. Se me cayeron los dientes, las uñas, las pestañas, la lengua y la bombacha. Y, en pleno éxtasis, me cagué. Allí estaban esperándome La Caldera del diablo, Randall el justiciero, Tuckson Arizona, Mister Ed, El Show de Dick Van Dike.

-Che, la nena se cagó…

-Cochina! …justo ahora que éramos tan felices.

Desde entonces tengo estreñimiento. No quiero gente desgraciada a mi alrededor.

Y volví a confiar en mamá y en papá.

La diosa fortuna jamás acepto mi adoración por lo que cambié de creencia. Y dejé el triciclo para mi hermana menor. Y me hice acólita de la Iglesia Catódica.

Sigo en la cochina miseria, pero siempre tengo un tele a mano. Y aunque ya no me cago de la emoción, salgo de mi clandestinidad cada vez que lo enciendo.

(*) NOTA DE LA ABUELA

Nietita olorosa, recuerdo muy bien el sólido aroma de las skeepy y, sin dudas, era dambo.

18 Enero 2012

 

Nací con cinco kilos cuatrocientos gramos. Ni más ni menos. Lo necesario para partir en dos a mamá.

Vi la luz en una clínica recién pintada y ninguna preparación para recibir a la mega bebé ni atender  a las mitades maternas. Será por eso que mamá valía por dos.

Todos miraban cómo se hundía el colchón sobre el que me apoyaban y cómo se tensaban los músculos de los brazos que me alzaban. No sabían muy bien qué hacer conmigo. Si usarme como mancuerna o dejarme en la cuna hasta que saliera por mis propios medios.

Iba de brazo en brazo como una super papa caliente. Hasta que se cansaron. Mi soledad de tubérculo neonatal me llevó a ser la más reflexiva de los bebés de la época.

Y decidí no crecer.

Aquellos cinco kilos  cuatrocientos gramos fueron mi primer exceso. Y son los mismos cinco kilos cuatrocientos gramos que siempre tengo que bajar pero se resisten a hacerlo. No es que los tenga de más. Es que no saben adónde ir.

Quizás se deba a que soy una inmadura, a que no quiero ser sólo una papa caliente (*), a que no me hago cargo de mis impuestos ni voy a todas las reuniones del centro vecinal. O simplemente, a que ese niño que todos llevamos dentro yo lo llevo también por fuera. Y es niña.

Debería pensar en eso cada vez que hago ejercicios. Una bebé se puede ir por mi transpiración y diluir a la que he sido.

-hey! me escuchás?

- emmm  sí?

-te decia si ya no usás la bici

-no, tomá, matate vos!

Y nunca más volví al gimnasio. (*)

 

 

(*) NOTA DE LA ABUELA

Entonces, nena, sos papa.

 

17 Enero 2012

Deberían haberla clausurado. Mamá no tenía salida de emergencia. Y había permanentemente riesgo de incendio en sus inmediaciones.

- Chinita de porquería....! mirame a los ojos cuando te hablo... explicame qué es esto.... QUE ES ESTOO..... QUE ES ESTOOO.......QUE ES ESSSSSSSTOOOOOOOOOOO!!!!.

Como si fuera fácil explicarle a una madre a repetición qué hace una con  revistas pornográficas a los catorce años (*). Con mamá no había escalera de incendios. O le contestabas o te quemabas viva. Y  sin un extinguidor cerca, la miré a los ojos.

-Es una revista, má...

-Pero vos me estás tomando el pelo?... estás enferma o qué?... mirá... mirá (abriendo la revista a cachetazo limpio) hombres desnudos... mujeres desnudas.... asquerosa!

Realmente, un asco. La revista era de cuarta. Los modelos, los típicos de una época sin photoshop. Mientras mamá me miraba como si fuera una violadora serial de ancianos, vi que se caía de la revista un folleto turístico del Machu Pichu que yo usaba como señalador.

-Cuidado... se cayó el Machu Pichu...

-Que?!?! Los dientes se te van a caer... los dientes, del sopapo que te voy a dar si te veo otra vez con esta porquería... me entendiste?.

Totalmente. Quien quiere una historia de sexo sin dientes.

Paralelamente pensaba que los municipios deberían tener un departamento de inspección de madres e, incluso, fijar un impuesto por hijo y multas por paliza. La maternidad debería estar gravada y aportar a ganancias.

De esa forma, muchas lo pensarían dos veces antes de meterse en estas complicaciones fiscales.

 

(*) NOTA DE LA ABUELA

Ay, pero cómo pude olvidármela allí? Cómo?

5 Diciembre 2011

En mi barrio vivían muchos árabes seguramente atraídos por la elección del rey del garbanzo que se hacía todas las navidades. No elegían reina por falta de candidatas. El primer premio era un afiche a escala humana de Norma y Mimí Pons. (*)

Todo el mundo sabe que en vez de sangre los árabes tienen aceite de oliva en sus venas. Lo cual explica lo que le pasó a mi amiga del alma.

Por aquella época , el papá de María comenzó a vender aceite de oliva. Con María escuchamos que el aceite de oliva prevenía la celulitis. Por lo que todas las noches nos envolvíamos en bolsas de supermercado que mamá guardaba como códices, previamente rociadas con el aceite.

María a los 12 años ya era la reina de la murga no sólo por lo bien que bailaba sino por todo el tembladeral de su cuerpo. Eso unido al aceite de oliva que emanaba, hizo colapsar al mundo árabe. Yo no tuve ese problema porque mientras María bailaba sobre un mar de tetosterona, la negra y yo andábamos en triciclo tratando de mantenernos a flote.

Los árabes nos olían como si fuésemos aceitunitas de una picada rancia. En cambio, María era el olivar sobre el que querían cosechar. No le pasaron la lengua ni la mordieron hasta el carozo porque el papá de María rompió una situación inquietante a fuerza de hojas de parra. El mayor proveedor de las hojas de parra para niños envueltos en todo lo ancho del barrio y aledaños tambien era él.

Y el mundo árabe optó por los niños y se olvidó de la niña. Eso sí. La niña odalisca volvió al triciclo hasta su mayoría de edad. Y mi mamá tiró las bolsas del super a la mierda.

(*) NOTA DE LA ABUELA

No, no, no, querida nieta desmemoriada. Era un afiche con Ambar La Fox y Nélida Lobato. Me acuerdo perfectamente porque le ofrecí una fortuna al rey del garbanzo para que me lo vendiera. Divinas!!!!

10 Octubre 2011

 

María se bañaba en jugo de limones. Innumerables limones que crecían sin control de la natalidad en el fondo de su casa. Y aunque nunca le pasé la lengua a mi amiga del alma, ganas no me faltaban. Perrita de Pavlov.

La Negra se bañaba en jugo de remolachas porque en su casa usaban las esponjas sintéticas de Taiwan que vendía la mamá y que te sacaba virutas en la piel.

Yo no me bañaba. No me gustaba que quisieran chuparme y mucho menos despellejarme.

-¡Roñosa!

Mamá intentaba persuadirme cada vez que pasaba cerca suyo dejando mi estela de hormigón armado. Pero no había caso. Le tenía pánico a la ducha. Eso de salir con el aroma y el color de la casa de una no me gustaba nada.

Papá era tendero. Mamá, la mujer orquesta del tendero. En casa había mucho olor a casimires, astracán (*), mantas, sábanas, camisas Lavilisto, y mucha tijera afilada dando vueltas. Siempre tuve la idea de que si me secaba con las toallas familiares me quedaría ese olor a tela con naftalina y que alguna tijera perdida se me clavaría en la femoral. Y así morir joven, sola y desangrada en el baño. Para mí, la higiene tenía un precio muy alto.

-¡Roñosa! O te bañas y seguimos con nuestra vida normal como si nada o te tiro el televisor por la cabeza y seguimos con nuestra vida normal como si nada.

Mujer jodida. Mis decisiones no afectaban un ápice el desarrollo de la vida familiar pero mamá te hacía sentir que entre dos opciones, siempre había una sola. Bañarse. Como si nada.

¿Qué fue de aquella bella joven que me cantaba el arrorró con su voz de Virginia Luque y me cambiaba los pañales con sus manos de Rommy Schneider? ¿Qué le hizo esta bruja? ¿La bañó tanto que se hizo transparente y desapareció?

Y aquí estoy. Con diez años y una extraña que me baña como haciendo una autopsia.

-Ahora, sí.! Esta es mi nena querida! ¡Veni que te abrazo y te como a besos!

Y así aprendí que un baño hace la diferencia entre las manos de una médica forense y las de Romy Schneider.

 

(*) NOTA DE LA ABUELA

Ay, no te habrá quedado algún retazo de astracán. es que desde que se me murió Gutierrez, mi gatito adorado, lo que más me lo recuerda es el astracán. Vamos, busque pa la abuela!

2 Octubre 2011

Siesta barrial. Gallinero. Amigas. Confesiones adolescentes. Intriga. Drama. Pasión. Pelotudeces.

-Bueno, Marti, yo estoy con Carol y Mary se está por casar. ¿Y vos, qué?

-¿Yo qué, qué?

El qué de mi vida estaba cercado por dos amigas con sus qué bien puestos. El mío o no era de mi talle o yo no le gustaba como respuesta. Por aquella época lo único que tenía decidido era volar a Saturno con la tele a cuestas. Tenía un dónde pero nadie me preguntaba por él. Un dónde al reverendo pedo.

-¿Quién te va a limpiar las miguitas del alfajor de maicena pegoteadas por toda la cara…?

-Tiene razón la negra. ¿Y con el corpiño, eh?. ¿Quién te va a avisar cuando tengas el bretel por el codo y…. (*)

-Chiquitaaaasss…. Vengan a tomar la lecheeeeeee… pero yaaaaa que me tengo que ir a la peluquería… ¿Y a vos, qué te pasa? ¿Por qué tenés esa cara?. Nooo, si es lo que yo digo, algo tiene mal esta chica…. Nunca se va a casar así…. y le va a quedar de clavo a la madre para toda la vida!!

Mamá insistía en hablarme como si no estuviese, porque la hija que ella quería que fuese no era. Por lo tanto no estaba. Y hablaba a mis espaldas teniéndome en frente.

El qué de mamá seguramente fue casarse, tener hijas, prepararles la leche, darles brócoli a quemarropa. Y aquí está este qué, esta madre, esta familia, esta hija. Este esplendor en el brócoli.

Mis dos amigas me miraron, las miré y seguimos como si nada montando en pelo un mundo no diseñado para respondernos.

Desde entonces, no comí más alfajores de maicena y uso sólo corpiños sin breteles.

(*) NOTA DE LA ABUELA

Esta nieta mía me hace acordar de cada cosa…! Una vez en el super, sentí que se me desprendía una parte de mí, del lado izquierdo. El desbalanceo era bastante evidente. Una repositora me corrió por las góndolas con algo en la mano al grito de “doña elenitaaaa, mire, se le cayó un bretel!!”. Ja, y ni te cuento la teta...!

27 Septiembre 2011

-Por enésima vez, cuál es el motor que mueve todas las cosas pero que a la vez no necesita ser movidooooo? Conteste,chiquita Drooker…

-Mmm… mamá?

- (Dios mío)… A ver, María, usted…

-El rastrojero de mi papá…. Mueve los salamines(*), el queso de cabra, los huevos de granja eeeeh… qué más…

-No, querida, es su padre el que mueve el rastrojero…

-Ji ji no, profe, lo movemos mis vecinos y yo hasta la esquina y lo largamos por la bajada y…

-Basta…

-… entonces arranca solito..

-Basta, basta ya, dije basta!!. Gorrochategui, su turno.

-Debe ser mi mamá… cuando me mira fijo para que lave los platos… se queda dura.

-Sí, es verdad, es verdad, la mira a la negri como una estatua…. yo la vi!

-Ay, sí, martis, tenés razón, y la negra se mueve todita!

Nunca más Manuela Reales, la profesora de filosofía de 4 año de aquel secundario tan poco aristotélico, volvió a tocar el tema. Es decir, nunca más volvió.

Dicen que se fue a París, un poquito caminando y otro poquitito a pie. Quizás porque no necesitaba buscar más respuestas. Ya todas sabíamos quién era el motor inmóvil.

Entonces, miramos con otros ojos a la mamá de la negra. Y con los mismos de siempre a mamá.

-Decime una cosa, qué le pasó a la profesora de filosofía que se fue a París como una loca y está en la miseria y se fue lo mismo?

-Y… lo que pasa es que descubrimos quién era el motor inmóvil muy rápido y… ya no había más de que hablar… y aparte la profe era de Pehuajó... y

-Inmovil vas a dejar a tu madre con tanta malasangre. Y dejá de mentir. Pero qué le habrán hecho, quééé´?!?!?. A mi no me vas a manejar, me entendiste? Y movete de una buena vez que llegas tarde al colegio. Burra!

Y me moví. Y como ella no se movió también miramos con otros ojos a mamá.

(*) NOTA DE LA ABUELA

Qué recuerdos! Los salamines del papá de María! Recuerdo cuando lo empujábamos por la bajada para que arrancara y don Frentidorzo no alcanzó a subirse, y el rastrojero se fue calle abajo y chocó contra el carro del verdulero. María creía que los salames destrozados eran su papá. Tardamos horas en convencerla de que no nos estábamos comiendo al hombre.

Sobre diario de una mitomana

Mi nombre es Marta Drooker. Y nunca miro de frente. Lo mejor pasa por los costados y no quiero perdérmelo. Durante buena parte de mi vida sólo comí papas fritas y helado y no me morí. Escucho voces y veo cosas extrañas. Salvo cuando estoy sola. Nunca me despierto a la misma hora ni en el mismo día. Y trato, en lo posible, de no decir la verdad. Este planeta me cansa por lo que trato de dormir en todo momento. Tengo problemas con los humanos. Ninguno con las vacas. Por eso no me las como. Y, si bien, adoro a mi abuela, a veces la mataría. Tengo un blog para acordarme de que todavía sigo aquí. Aunque no parezca. Free counter and web stats diario de una mitomana THE BOBs Unión de Bloggers Hispanos Blogalaxia casinos online The House Of Blogs, directorio de blogs Directorio de blogs